lunes, febrero 27, 2006

CTHULHU, 1920, Capítulo I


1920, una estación perdida en mitad de ninguna parte en territorio de la recien nacida Unión de Rrrrrepublicas Sociaisstas Sssovieticass. La intrépida y entrometida reportera Modesty Blaise, al olor de un nuevo bombazo informativo, intenta comunicarse con los lugareños en el lenguaje universal de los turistas, (hablar alto y despacio), dialecto reportera intrepida (sonreir mucho). Solo la segunda opción tiene algo de exito, aunque no el que deseaba Modesty...

Afortunadamente, pronto escucha voces en inglés. Una muchacha protestando por el viaje, la comida, la gente, el ruido, el olor de las nubes...y un nombre "Saxon", el motivo de su viaje a la URSS y su futuro triunfo periodístico. Así qué, utilizando el dialecto de reportera, Modesty se presenta al joven acompañante de la señorita, el cual resulta ser el Profesor Steve Walsh. Complacido, el joven doctorando,le cuenta que viaja con la ayudante del doctor Saxon (talludita señora que había pasado desapercibida a nuestra reportera) y a su joven hija Isabelle para encontrarse con el eminente doctor. Resulta evidente que la muchacha había dado un placentero viaje al profesor (como Modesty percibió gracias a sus grandes dotes investigadoras y al hecho de que al profesor estubieran apunto de estallarle las venas de la frente cada vez que la muchacha se dirigía a él...)

Ni más ni menos que como en ese momento, cuando la muchacha, aburrida, se dedicaba a insultar a los soldados de ejercito ruso... Por suerte para ella, un andrajoso vagabundo consigue sacarla del embrollo...hasta que es llamado por la famosa escritora (aunque no viviera precisamente de ello...) Sophie Hapwood, que le ordena que continue trasladando sus innumerables maletas. John Smith rezonga por lo bajo preguntándose en qué estaría pensando cuando dejó que lo contratara en Pekin. Aunque tenía que reconocer que Sophie era buena en lo suyo, sobretodo cuando, reconocida por Módesty y el profesor Walsh empezó a desplegar sus habilidades.

Dos nuevos personajes se incorporan a la escena. Una joven muchacha, de acento francés, rapidamente identificada por todos como la famosa cantante Marguerite Olana, y su siniestro guardaespaldas, presentado como Otto Münch. De no se sabe donde, Gerry Bone, de profesión, músico, aparece comentando que iba a tocar en Primera y que sería un honor tocar para ella. "De donde demonios se ha sacado ese piano..." se pregunta Modesty...

En ese momento, un nuevo tren llega a la estación. El profesor Saxon baja del mismo acompañado de varios operarios que trasladan un enorme cajón. Tras criticar al profesor Walsh, a Sophie, a John y a Modesty (que empieza a sospechar de quien había heredado Isabelle sus encantos..), un atronador grito interrumpe tan encantador encuentro. Un gran monje ortodoxo grita que el mal había sido desenterrado e intenta golpear el cajón, que cae al suelo soltándose una de las tablas. Nuestra intrepida periodista, ni corta ni perezosa, se asoma y toma una foto del interior. Con su mejor sonrisa, saluda al profesor Saxon. Ya posee la primera prueba de la existencia del eslabón perdido... y un susto en el cuerpo que para ella se queda.

Rezongando, Saxon, con su hija, su ayudante y Walsh suben al tren. Gerry Bone los acompaña junto con Sophie, que sorprendentemente (menos para John), ha conseguido que la inviten a los vagones de Primera Clase. "Que jodidamente buena es..." piensa John mientras se dirige a los vagones de "Quinta Clase y animales de granja"...
Primera Clase del Transiberiano. Gerry Bone al piano. Saxon, su hija y Walsh, pidiendo la cena. Sophie a la misma mesa ver quien le paga la comida. Modesty, a un par de mesas de distancia intentando pillar la conversación... diez vagones más atrás, John Smith, compartiendo vodka con la gente de Quinta. Porque, como todo el mundo sabe, las mejores fiestas siempre están con la gente llana y...qué demonios, cogiendo una buena curza para olvidar la comilona de Primera clase que se estaba perdiendo.

Mientras, en Primera, Gerry tiene su momento de gloria con Marguerite... gloria artística, se entiende. Junto a Modesty se sienta un ruso, que se presenta como Ivan, periodista de un periódico ruso de bla, bla, bla...Modesty se presenta como reportera bla, bla, bla y comienza el viejo juego entre periodistas de adular mucho, intentar emborrachar al contrincante y drenar sin que te drenen. Por su lado, en otra mesa, Saxon muestras sus reservas respecto a la honestidad de Walsh, el cual traga como todos los becarios que son, han sido y serán. Sophie sigue demostrando que es la mejor en lo que hace, aunque lo que hace no sea bonito y... bueno, la verdad es que ellos suelen opinar que támbién es bonito. Así que tras un tira y afloja, consigue convencer a profesor Saxon para que comparta su descubrimiento con ella y se encaminan hacia el vagón de carga. La ayudante del profesor aprovecha el momento para darle un paquete y un fajo de billetes a Gerry, pidiéndole que se lo guarde. Gerry, tonto él, solo se fija en la pasta... y en Marguerite, que le invita a acompañarla a su camarote...

Por su parte, Isebelle, que se había recogido a su camarote, vuelve nerviosa a comedor para pedir a Modesty que la acompañe. La reportera duda entre la curiosidad periodística y...bueno...la "curiosidad" por Ivan. Finalmente, y por poco margen, Iván pierde la competición. Isabelle le cuenta a Modesty que una extraña sustancia está surgiendo del suelo de su camarote. Cuando la reportera llega contempla, además de una ropa interior (físicamente imponible según su opinión) una macha oleosa de surge del suelo. Su siguiente opción es la lógica. Para ella, claro: buscar como levantar el suelo del vagón. Isabelle se va escandalizada, cruzándose con Walsh, que entra en el vagón encontrándose con Modesty revolviendo todo el equipaje de la joven Saxon, sacando toda la lencería y en el suelo... más lencería, ¿cómo se va a fijar en la mancha oleosa...?

En ese momento son sorprendidos por el revisor, comenzando una conversación tan absurda en ruso-inglés-reportera que finalmente deciden llamar a John Smith, dado que parece ser el único que habla inglés y ruso (Sophie también manejaba bien el ruso, sobretodo varón de mediana edad y atractivo...). El vagabundo realiza su labor de traductor, pero pronto se ve atraído por la mancha oleosa, recordando sus viejos tiempos de biólogo. La materia es extraña, dice. Está viva pero no es normal, comenta. Nadie le hace ni puñetero caso. Solo la mancha...Finalmente consigue contratar una habitación oscura para que Modesty revele sus fotos al precio de una habitación oscura para... ueeee... más cara. Aunque antes decide coger una muestra de la sustancia en un bote para estudiarla más adelante. Walsh también coge una muestra con un trozo de lencería de Isabelle para...bueno,¿por qué no?

Mientras, Sophie y el profesor llegan al vagón de equipaje. La puerta está cerrada, pero dentro espera una gran sorpresa. La caja abierta, un enorme charco de agua y ni rastro del eslabón perdido, no son la sorpresa (¿quién no se lo esperaba?). La ayudante de profesor muerta y sin ojos, eso sí que da más mal rollo...
Los dos grupos se reunen en el vagón de equipajes. John se sorprende del estado de momificación de la ayudante, Modesty de encontrar restos de magnesio en la caja, Walsh de la ausencia de sangre en la víctima. Sophie de estar allí perdiendo el tiempo. Saxon de que esté tanta gente rara pululando por el vagón...

John y Walsh deciden investigar la masa negra. Modesty revelar sus fotos. Sophie buscarse algo, a ser posible gratis...

¿Y Gerry?. En el camarote de Marguerite. Alucinando al ver como tanto ésta como Isabelle, que se encontraba allí en un gran estado de embriaguez a base de...¡¡¿té de canela?!!...le están acosando. Alucina, pero no se queja el picarón. En ese momento, Sophie, que pasaba por allí, escucha (sin querer) la situación. Y recordando que había visto como Gerry había recibido un paquete y un fajo de billetes, decidió satisfacer su curiosidad (no, no, el fajo de pasta no tuvo nada que ver, solo el paquete...). Gerry queda convencido de que está muerto y fue muy bueno en vida cuando son tres mujeres las que ahora revolotean a su alrededor. Claro, que resucita cuando Sophie le susurra al oido que se deje de tonterías y mire el contenido del regalo de la difunta ayudante. Al descubrir una masa oleosa negra, el músico y la escritora deciden prudentemente salir por patas del camarote llevandose a Isabelle. Sin embargo, una vez fuera, escuchan una especie de cosaco borracho cantado canciones populares rusas al revés (o algo así). El problema es que la única que está en la habitación es Margerite...

Por su parte, John analiza la muestra para descubrir que está compuesta de células muertas que se reproducen sin cesar. Pese al vodza que lleva en el cuerpo, le sigue pareciendo un poco raro, así que acude a comentárselo a Walsh. Se encontra con que el profesor ya lo ha descubierto por su cuenta al meter la mano en su bolsillo y pringarse hasta las muñecas de la sustancia...

Modesty, en un cuartucho, intenta revelar sus fotos. Tras bonitas postales de Rusia, perdón, de la nueva URSS, observa con espanto que la instantánea de la caja del profesor Saxon muestra una extraña sustancia negra tentacular rodeándola... corre a contarselo a alguien y se tropieza con Gerry y Sophie, aunque no escucha nada raro en la habitación de Margerite.

...Venga, todo el mundo al vagón comedor, que se nos están desperdigando y se nos va la historia de las manos...

...lo que no se le va de las manos es la sustancia pegajosa al profesor Walsh. Después de descartar las opciones de sacar las manos por la ventana para congelar la sustancia como le recomienda John, o cortarse las uñas a la altura de las muñecas, decide desesperado quemárselas con una lampara de gas... eso sí, necesita el incentivo de ver como el monje, que aparece por allí, se convierte ante sus ojos en un ente de sustancia pringosa y le permite John hacer una visita turística por su estomago, sin pasar por la boca (o sí, que suspendí anatomía de entes ectoplásmicos II).
En el vagón comedor, se destapa el pastel y sale una bailarina que...no, eso es otra película...Modesty, harta de ver entes, sustancias y cosas raras le enseña al resto del pasaje todas sus pruebas. A ver si se vuelven locos todos de una vez. Pero los condenados están curados de espanto. Ivan se descubre como miembro del gobierno en misión secreta toma el mando y bla, bla, bla.

Mientras, John y Walsh siguen a lo suyo. El vagabundo en morir poco a poco y el profesor en matarlo poco a poco mientras lo ayuda. Modesty, Gerry y Sophie, que siguen dando vueltas por el tren escuchan el jaleo, pero al acudir se encuentran con un cosaco medio loco. Los cosacos sí que pierden la chaveta con estas cosas. Los ciudadanos pijos de Primera, han visto tantas cosas en la gran ciudad que...) En definitiva, una lucha poco elegante con munición infinita de jarrones Ming más tarde, Sophie, que decide abrir la puerta mientras los demás están entretenidos, ve como Walsh sale corriendo arrastrando a Jonh siendo perseguidos por un ente chungo. Con buen criterio decide cerrar la puerta, olvidar al ente, y ya de paso, olvidarse de que tenía que pagar a John...
Un capitan cosaco aparece para tener la actuación estelar de ser alimento para el ente (dos días para jubilarse al pobre...). Gente corriendo hacia la locomotora. Walsh, que lleva al insconciente John, intenta avisar a todo el mundo para que huya. El único que hace caso es un perro de una señora gorda. El resto se dedica a quedarse por en medio o a arrojarse a las ruedas del tren, como la anteriormente mencionada señora gorda (que da menos pena que el capitan cosaco porque era asquerosamente rica...). El profesor Saxon aparece con su hija, que resulta ser otro ente chungo de esos. Walsh decide esconderse en un camarote, no sin antes ver como, tras una masa deforme que ha unido mucho más a la familia Saxon, se encuentra la figura de Otto en plan siniestro. Si, vale, el tío tenía la misma pinta de siniestro desde el principio. No tiene otro registro. Con la mierda que pagamos quien queréis, ¿Christian Bale?...

Mientras, nuestras chicas y el pianista siguen huyendo del otro ente y deciden subirse al techo del tren (ya, van con traje de noche y están a menos cuarenta, pero, ¿y lo elegante que quedan?). Allí se encuentran con Margerite, rodeada de sustancia negra prigosa, tentacular, oleosa, purulenta...(añadir adjetivos asquerosetes a gusto).

Justo debajo, Walsh intenta reanimar a John. Dejémoslo en que no lo consigue. Acojonao por lo que ve en el pasillo, decide salir por la ventana. En un tren en marcha no es muy buena idea, como comprende mientras ve como el tren le pasa por encima y se hace uno (o varios miles) con la señora rica y gorda del perro. John por fin concluye su lenta tortura al ser engullido por el ente.

En el techo del vagón, comienza la lucha entre nuestros heroes y la masa negra controlada por Margerite. Ivan aparece para decirle que ha sido estupida al sacar al ente al frío nocturno, pues eso lo debilita (John se revuelve desde el interior del ente). Les aconseja a los pardillos que se encuentran allí en traje de noche buscándose un resfriado de los buenos que retrocedan a los vagones de atrás y los suelten, mientras él arroja el tren por una vía muerta que termina, como toda vía muerta que se precie, en un barranco. Por donde el tren caería en una expectacular explosión, dejandonos toda la pasta de efectos especiales si no la hubíaramos gastado en hacer al ente.

Deciden hacerle caso, Gerry se cae del tren. Modesty y Sophie están a punto de ser atrapadas por uno de los entes, pero consiguen soltar los vagones, aunque la reportera cae incosciente. Cuando el tren se detiene, Sophie busca al pianista. Con éste en un hombro, la reportera en el otro y mirando el nuevo amanecer (o la explosión de la parte delantera del tren al caer por el barranco) se pregunta qué hacer para buscar algún pueblo decente donde llevar a los cientos de campesinos de Quinta Clase y curar a sus compañeros. "Bueno, por lo menos sigo vestida que rompo", piensa...

6 Comments:

Anonymous Migue said...

Magnífico!!!! Espero que sigas haciendo lo propio en las siguientes partidas!!! :D

10:58 a. m.  
Anonymous Mario said...

Está impresionante. Chulo, chulo, chulo

11:11 a. m.  
Blogger El Torres said...

En en nommmbrre (ploch) de todos los entes (plich, ploch) oleosos y purulentos de este mundo (splich), quiero enunciar mi repulsa al tratamiento (sploch) de "secundarios" que nos otorga (pluch), cuando en la partida fuimos nosotros los auténticos protagonistas.

Firmado:

Señor Splich.

11:36 a. m.  
Anonymous Sophie Hapwood said...

Unos comentarios a tenor de la aventura.

Primero, el eslabon perdido se volvio a perder, lo cual si se piensa no esta mal, ya que si no dejaria de ser el eslabon perdido y perderia su valor ... bueno, me estoy perdiendo, ya me entendeis. Lastima. Era tan fotogenico!

Segundo, servidora maneja bien el ruso de cualquier edad (bueno, muy mayores no, que se me estropean enseguida, pero a los jovenes no les hago ascos), siempre que sea atractivo y con cierto poder adquisitivo, que una no esta para penurias.

Tercero, creo que Otto esta infravalorado, creo recordar que andaba por alli entre los mocos verdes riendo como un villano de opereta y que la cantante (de opera) lo llamo cuando las cosas se pusieron feas. O eso, o tenia un telefono de la esperanza.

En fin, que decir que no este dicho. Gracias a nuestro comentarista por este excelente resumen de la aventura. Lastima que no sobreviviera ...

Saludos a todos,

Sophie

6:01 p. m.  
Anonymous Migue said...

Mirad que cosilla más chula hecha por Pedro:
http://es.geocities.com/desolacion1919/

10:17 a. m.  
Anonymous Modesty said...

Jejejejjee, no tengo palabras, que bueno.
Pero una prosa estilosa no esconde el hecho de que algunos de los personajes han sido injustamente tratados. Quiero defender mi causa ya que he sido injustamente acusada de tener el gatillo fácil,y de otras muchas cosas todas ellas inciertas.
En mi defensa sobre lo de disparar en exceso debo decir que no poseo tendencias violentas sino que al igual que mi animal de compañia, soy ligeramente asustadiza y considero que la mejor defensa es un buen ataque.Y la dueña del hotel l'adila era sospechosísisisisma. Ustedes se preguntarán que cómo lo sé, pues bien, debía ser mala mala mala, porque mi intuición me decía que era una buena persona con un hotel acogedor.
Tenía frases, tan razonables como: "Oh, no se preocupe señor Bone, el hecho de que los cuervos se estrellen contra su ventana no tiene nada que ver con que este hotel esté maldito,es solo que tienen complejo de urracas y el reflejo del sol en la ventana les atrae."
Bueno, en estos momentos mis otras obligaciones soliales, voy a participar en una gincana con los demás miembros de mi balneario de retiro, me reclaman.
Modesty Blase,
luchando por la verdad.
Próximo reportaje: "Excentricidades en los balnearios"

8:13 p. m.  

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